La tarde del pasado 6 de junio tuvo lugar en la sede de Cáritas 24 Horas de CEDIA el encuentro del Papa León XIV con la pastoral social de Madrid.
En este acto estuvieron representadas distintas entidades y proyectos que trabajan al servicio de las personas más vulnerables, compartiendo con el Santo Padre la realidad de su labor y compromiso social.
Fundación Amaranta estuvo presente a través de Proyecto Esperanza, su Delegación de Madrid, representada por Alicia, voluntaria de la casa de acogida, junto con dos mujeres vinculadas al proyecto que participaron en este encuentro tan especial.
Durante la visita tuvieron la oportunidad de saludar personalmente al Papa León XIV y hacerle entrega de un regalo elaborado con especial cariño por las mujeres de la casa: una cruz acompañada de una bandera. En este sencillo detalle se reflejaban el trabajo de sus manos, sus historias de vida, sus esperanzas, su fe y el agradecimiento que deseaban transmitir al Santo Padre.
Aunque las mujeres no intervinieron públicamente durante el encuentro, han querido compartir las emociones y sentimientos que esta experiencia despertó en ellas. Sus testimonios hablan de gratitud, emoción y de una profunda experiencia de cercanía.
La experiencia ha supuesto para todas ellas un signo de reconocimiento, dignidad y esperanza. Un encuentro sencillo, pero cargado de significado, que permanecerá en la memoria y en el corazón de quienes tuvieron la oportunidad de vivirlo.
Estos testimonios nos recuerdan que los gestos sencillos, la cercanía y el reconocimiento de la dignidad de cada persona poseen una fuerza transformadora capaz de dejar una huella profunda en la vida de quienes los reciben.
Desde Fundación Amaranta queremos expresar nuestro más sincero agradecimiento a Alicia y a las dos mujeres que representaron a Proyecto Esperanza, Delegación de Madrid de Fundación Amaranta, en este encuentro tan especial. Gracias por llevar con sencillez, dignidad y esperanza el rostro de tantas mujeres acompañadas por nuestra entidad. Su presencia, sus gestos y la emoción compartida nos han hecho sentir que todas estábamos allí representadas.
Nos alegramos profundamente por esta experiencia vivida y damos gracias por todo lo que ha sembrado en sus corazones.
Una de las participantes relata:
«No tengo palabras suficientes para explicar lo que he sentido en el momento en que el Papa me dio la mano. Fue un momento maravilloso y muy profundo. Desde el momento en que me ofrecisteis la oportunidad estaba emocionada, nerviosa e impaciente, pero no esperaba vivir una experiencia tan intensa. Poder estar cerca de él, hablarle y recibir su saludo fue algo excepcional e inolvidable.»
Otra de las mujeres comparte:
«Muchísimas gracias por darme la oportunidad de vivir una experiencia tan bonita y especial. Para mí ha sido un enorme orgullo poder representar a Proyecto Esperanza en un encuentro tan único. Ver al Papa tan de cerca ya fue algo muy emocionante, pero que además me cogiera la mano fue un momento que guardaré siempre en el corazón.





